La LLP quiere compartir una curiosidad titulada 'God is a lesbian'. Especialmente dedicado a los intolerantes religiosos.
20.11.08
God is a lesbian
La LLP quiere compartir una curiosidad titulada 'God is a lesbian'. Especialmente dedicado a los intolerantes religiosos.
Tusquets 3
TUSQUETS 3 (viene de la entrada del 17 de noviembre)Fotos. Beatriz Ciriquian y Eugenia Gusmerini
-En el mundo editorial es necesario tener instinto, dicen.
-Sí. Sin duda. Para calibrar la obra de los demás, sin duda. Yo digo que eitar es como creer en Dios, que no es que acumules pruebas y luego decidas si crees o no crees. Por una cuestión que no puedes explicar, crees o no crees en Dios, y una vez has decidido creer o no creer, te inventas todas las argumentaciones. Pues con los libros pasa lo mismo. Primero, un libro te engancha y una vez te ha enganchado y te ha seducido, si tienes que venderlo delante de un consejo de lectura, te buscas los argumentos. Pero los argumentos vienen después, lo primero es el impulso, la intuición.
-¿Tuviste el impulso de hacer una trilogía a partir de “El mismo mar de todos los veranos”?
-No. Yo quería escribir “El mismo mar…” y sólo una continuación que iba a ser “El amor es un juego solitario”. Pero el éxito y el hecho de que a la gente le gustara, me permitió seguir. De hecho recibí cientos de cartas… Había lesbianas y no lesbianas que me escribieron. Algunas mujeres me decían: “Por fin he llegado donde estás tú, y ya llevo tejanos y playeras”. Sobre todo para las mujeres que vivían con un hombre, la novela les ayudó a lograr un grado de independecia y de libertad que no habían imaginado. Me escribían también hombres, había cartas muy bonitas. Y luego había llamadas como eróticas, en las que los hombres me decían que el libro les excitaba. Yo me limitaba a decirles: “Ah, pues me alegro mucho”. Una vez me llamó un señor y me dijo: “Tú que sabes tanto del amor, ¿va a volver ella conmigo? Y yo le dije: “¿Quién es ella?”. Muchas mujeres me trataban como si fuera Elena Francis, una experta en amor.
-¿Existe una literatura lesbiana?
-Quizás sí que los grupos sociales tienen características que se reflejan en lo que escriben. Yo no me enfado cuando hablan de literatura de género. Creo que alguien que me lea descubrirá que está escrito por una mujer. No es que yo esté convencida de que haya literatura de género, pero sí creo que hay elementos distintivos. Porque cuando te sientas a escribir, te sientas con todo lo que eres. Y como eres mujer y ser mujer es importante, pues se refleja en lo que escribes.
-No siempre. Pero, a menudo, después de una relación amorosa frustrada con un hombre o con una mujer, la mujer se casa con lo primero que encuentra. Me peleé mucho con el editor de “Con la miel en los labios”, que era Herralde. Él decía que era imposible que una mujer tan valiosa como Inés, la protagonista, acabase con un mediocre como aquél y yo le dije que mirara a su alrededor. Porque estaba lleno de mujeres fantásticas que estaban casadas con hombres a los que nadie entiende cómo soportan.
17.11.08
Entrevista Tusquets 2
TUSQUETS 2 (viene de la entrada del 14 de noviembre)
Fotos. Eugenia Gusmerini y Beatriz Ciriquian
-¿Por qué la protagonista, Elia, como escribes al final del libro, “no inició, al lado de Clara, el aprendizaje solitario de volar, por qué no intentó andar por fin sobre las aguas sin que nadie le tendiera previamente una mano y le dijera ven conmigo”?
-Pasa un poco en todos mis libros. Las mujeres siempre están a la espera de que venga alguien de fuera y que las saque de esto. Esto se resuelve en positivo en el monólogo final del cierre de la trilogía, “Varada tras el último naufragio”, un monólogo, por otro lado, que escribí sin puntuación porque me di cuenta de que me cortaba. Todo ese recorrido final que ella va en coche y reflexiona, es uno de los pocos momentos de la trilogía que forman “El mismo mar de todos los veranos”, “El amor es un juego solitario” y “Varada tras el último naufragio”, en el que la protagonista decide su por sí misma. Es un poco la conclusión de las tres novelas, de la trilogía que forman.
-¿Cuantos borradores escribiste de “El mismo mar…”?
-Ninguno. Creo recordar que no la volví a copiar.
-¿Por qué la editaste tú misma?
-Pensé que se iban a vender cuatro ejemplares y que no iba a interesar, así que no quise comprometer a nadie. Porque yo sabía que Carlos Barral, por ejemplo, me la publicaría por amistad. Así que, cuando la publiqué, hice una fiesta sorpresa, diciendo que íbamos a celebrar algo importante. Algunos de mis amigos creyeron que lo que iba a celebrar era que volvía con el padre de mis hijos, porque no lo dije a casi nadie que había escrito una novela. Y Carlos Barral, al ver el montón de libros en la fiesta, me dijo: “Hombre, te lo hubiera publicado yo”. Y yo le dije, “¿Ves? Eso es lo que no quería, que me la publicaras sin leerla”. Aparte, pensé que iba a perder dinero. Fue una auténtica sorpresa que el libro fuera bien.
-Era un debut…
-Sí y además tenía aquellas páginas interminables, sin puntuación, muy duras de leer, era una obra muy minoritaria.
-¿Como lograste el ritmo?
-La pregunta es cómo no pude evitar el ritmo envolvente. La escribí del único modo en que podía y sabía escribirla. No forcé nada. Y si en algún momento intentaba simplificar, no podía. Es curioso que siendo licenciada en Letras, habiendo tenido una editorial y habiendo leído muchísimo, cuando escribo sea tan naïf. Jamás me marco un destino ni nada. Soy totamente instintiva.
Fotos. Eugenia Gusmerini y Beatriz Ciriquian
-Pasa un poco en todos mis libros. Las mujeres siempre están a la espera de que venga alguien de fuera y que las saque de esto. Esto se resuelve en positivo en el monólogo final del cierre de la trilogía, “Varada tras el último naufragio”, un monólogo, por otro lado, que escribí sin puntuación porque me di cuenta de que me cortaba. Todo ese recorrido final que ella va en coche y reflexiona, es uno de los pocos momentos de la trilogía que forman “El mismo mar de todos los veranos”, “El amor es un juego solitario” y “Varada tras el último naufragio”, en el que la protagonista decide su por sí misma. Es un poco la conclusión de las tres novelas, de la trilogía que forman.
-¿Cuantos borradores escribiste de “El mismo mar…”?
-Ninguno. Creo recordar que no la volví a copiar.
-Pensé que se iban a vender cuatro ejemplares y que no iba a interesar, así que no quise comprometer a nadie. Porque yo sabía que Carlos Barral, por ejemplo, me la publicaría por amistad. Así que, cuando la publiqué, hice una fiesta sorpresa, diciendo que íbamos a celebrar algo importante. Algunos de mis amigos creyeron que lo que iba a celebrar era que volvía con el padre de mis hijos, porque no lo dije a casi nadie que había escrito una novela. Y Carlos Barral, al ver el montón de libros en la fiesta, me dijo: “Hombre, te lo hubiera publicado yo”. Y yo le dije, “¿Ves? Eso es lo que no quería, que me la publicaras sin leerla”. Aparte, pensé que iba a perder dinero. Fue una auténtica sorpresa que el libro fuera bien.
-Era un debut…
-Sí y además tenía aquellas páginas interminables, sin puntuación, muy duras de leer, era una obra muy minoritaria.
-¿Como lograste el ritmo?
-La pregunta es cómo no pude evitar el ritmo envolvente. La escribí del único modo en que podía y sabía escribirla. No forcé nada. Y si en algún momento intentaba simplificar, no podía. Es curioso que siendo licenciada en Letras, habiendo tenido una editorial y habiendo leído muchísimo, cuando escribo sea tan naïf. Jamás me marco un destino ni nada. Soy totamente instintiva.
14.11.08
Aquí Thais os deja la primera entrega de la entrevista que le hizo en abril y parte de la cual ha salido publicada en la revista Zero (de octubre), con fotos de Eugenia Gusmerini y de Beatriz Ciriquian.
ESTHER TUSQUETS EN EL 30 ANIVERSARIO DE SU PRIMERA NOVELA, “EL MISMO MAR DE TODOS LOS VERANOS”
“Escribí una historia que tenía ganas de escribir”
-¿Por qué crees que se ha convertido en un clásico de la literatura lésbica?
-Porque, aunque hay otros muchos temas en la novela, el de la relación de Elia y Clara es el más llamativo.
-A veces me han dicho que soy amoral. Yo me considero una moralista en algunas cosas, pero en el sexo, no creo que se tenga que ser moralista. Como tampoco se ha de ser cuando se le explica a los niños. Lo que es un problema es explicarle a los niños lo que es la muerte. Eso sí que es un problema. Pero el sexo, yo no veo ningún problema en nada relacionado con él.
-¿Las cosas han cambiado mucho desde que publicaste “El mismo mar…”?
-La posición social respecto a la homosexualidad es el único cambio importante que he vivido en mi vida. En mi tiempo era inconcebible. Es la única batalla que está ganada. Piensa que la homosexualidad era un delito. “Antes muerto que maricón” era una frase muy oída. (Beatriz, aquí interviene: “Antes puta que bollera”, también se decía, puntualiza).
-Parece que para tus personajes el amor y el sexo son el antídoto contra el envejecimiento y la muerte. ¿Tú opinas eso? O, ¿dependemos demasiado del amor?
-Sí. El sexo y el amor son una de las defensas de la muerte. Lo cual hace cierta la sentencia que dice: “Cuando el amor nos deja la muerte nos alcanza”. Lo que no sé es porque entonces, en aquella época de mi vida, a mí me preocupaba tanto la muerte. Tenía sólo 40 años, no sé porque me lo planteaba en aquel momento, como si estuviera en la recta final de la vida… Me tendría que preocupar ahora…
(CONTINUARÁ)
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