
En medio de esa reunión me explicaron su idea de crear algo, una asociación o una organización o algo así.
-¿Para qué?- pregunté yo.Las tres me miraron:
-¿Quieres una exclusiva?
-Me encantaría. respondí de inmediato mientras notaba que los ojos se me abrían como platos gigantescos de nouvelle cuisine, de esos en los que un huevo frito gasificado en el centro parece una miga de pan en medio de un campo de básquet.
-Wecandoit y Virginia mantienen un romance- dijo Wonderwoman.
-Eso no es una exclusiva- me quejé.
Las tres sonrieron:
-Vamos a crear la Liga de Lesbianas Planetarias.
-¡Uauuuu!- exclamé.
En el momento en que yo estaba exclamando ¡Uauuuu!, en el estado norteamericano de Virginia, un loco se cargaba a 32 estudiantes en un campus universitario y Charlton Heston, que fue presidente de la Asociación nacional del Rifle, trataba de afeitarse sin cortarse la mejilla delante del espejo; los hermanos Kazinsky babeaban mientras miraban pasar a su secretaria compartida y Leo Messi, en 11 segundos divinos desde que se hizo con el balón en el medio campo, marcaba un gol interplanetario (por no decir galáctico), que, de haberlo visto, habría provocado el mayor éxtasis literario de Virginia Woolf (que como buena británica y maravillosa literata, habría sido una gran defensora del football).
Creo que, de momento y hasta más novedades con respecto a la Liga de Lesbianas Plantearia, eso es todo amigas.
PD. Si alguien lo sabe, que me diga quién soy ahora, después de escribir esto.