9.7.08

Tania, la visible, ¿o no?


Genial lo de la visibilidad. Después de una marcha del Orgullo dedicada a la visibilidad lesbiana, la revista Interviú mete un gol a todas las revistas de gays y lesbianas (oh, perdón, que de lesbianas parece que no hay porque Sales está en stand by me dicen que por falta de financiación y de logística) y saca en portada a una lesbiana visible de nuestro país: Tania, ex concursante de OT que nunca escondió su relación con otra mujer.
Al margen de las consideraciones digamos éticas o políticas si queréis, hacia Tania, que habrá cobrado sus buenos euros por este posado tan poco musical en un medio destinado a hombres, me parece que es una manera excepcional (por lo de extraordinaria, es decir poco normal) de romper las barreras y actuar con visibilidad, normalidad y de la misma manera que lo hace cualquier aspirante a mediática. Claro que entonces, aquí utilizar el lesbianismo para dar un plus, eso sí que me parece detestable (pero apliquemos la presunción de inocencia a Tania y a los responsables del reportaje).
De todos modos, pensemos, ¿con Franco, una lesbiana estaría en la portada de Interviú? Si hubiera sido así, se habría convertido en una transgresora, habría ido a prisión o a un centro de reeducación o a un psiquiátrico y se habría convertido en un símbolo.


Demos pues las gracias a los que han hecho posible que Tania salga frívolamente en la portada de este medio tan viril y le dé gusto a los heteros, que seguirán pensando que es lo que es porque no ha encontrado a un hombre como ellos.
La lástima es que el referente que marca esta chica, pues no es nada interesante, ni fascinante y, tal vez, apenas sea visible entre las lesbianas que no suelen comprar esta revista (¿o sí?).


Posdata: Os anuncio que me largo por unos días de vacaciones. Las chicas de la LLP también regresan a sus ciudades de origen para descansar y celebrar un nuevo fichaje. ¡Heidi! Por un viaje a Suiza, Virginia, buscando inspiración, encontró a esta niña de cinco años a la que ha convertido en aliada de la causa lésbica. En cuanto regrese de las vacaciones, hablaremos de Heidi. ¡Hasta agosto!

3.7.08

Entendiéndonos para entenderse

Cheril & Monica at the Altar before their family & friends

Me encanta que el New York Times dedique un artículo a un estudio dedicado a averiguar qué constituye un buen matrimonio. Y no lo digo por el estudio. Si no por la meotodología que están utilizando: "Hay cada vez más pruebas de que las parejas del mismo sexo tienen mucho que enseñar a los demás acerca del matrimonio", dicen los responsables del estudio.
Ah, claro, claro. Básicamente vienen a decir que mientras "las mujeres casadas heterosexuales viven con mucha ira por tener que hacer no sólo todo el trabajo de la casa sino también el trabajo que conlleva la propia relación", parece que las parejas del mismo sexo comparten las cargas de una manera mucho más equitativa.
Siempre que leo uno de estos estudios me pregunto: ¿por qué no me lo han preguntado a mí en lugar de gastar tiempo y dinero en una investigacion sociológica?
Está claro que muchos heterosexuales, investigadores, sociólogos y psicólogos, algunos psiquiatras también, y genetistas, siguen empeñados (como sus tatarabuelos profesionales, aquellos psiquiatras deshumanizados del siglo XIX) en analizar, diseccionar, entender (algunos lo llaman tolerar desde su supuesta superioridad) y, en definitiva, someter a los homosexuales a cualquier tipo de estudio (genético, nervioso, glandular, sociológico, matemático...) en busca , no del arca perdida, sino de aquello que nos hace diferentes. Siguen sin entender que ellos no tienen la exclusiva ni del sexo, ni del amor ni de las matemáticas ni de la gastronomía ni de la prácticas del deporte ni de la vida en común.
Y como ese pensamiento les da un poco de miedo (no a todos, claro, pero sí a muchos), intentan dar un sentido a nuestra existencia. Por ejemplo, les servimos para mejorar sus matrimonios heterosexuales mientras se sorprenden de la falsedad de afirmaciones como que las relaciones homosexuales son menos estables y duraderas que las heteros.

Lo dicho, que me llamen y me lo pregunten.