11.9.06

11-S

Thais tiene una foto que me acaba de arrancar de las manos (no, no es ésta de aquí).
Dice que no puedo andar tocando todo lo que tiene por su estudio.
Pero, a lo que iba, esa foto está tomada desde el puente de Brooklyn y siempre que la mira, yo lo sé, le duele algo que no sabe definir con exactitud (ni sin ella).
Esa imagen, a la que quiere comprar un marco especial cuando lo encuentre guiándose por su propia ley de las casualidades, incluye las Torres Gemelas y a su hermana. Fue tomada, creo (yo no existía todavía), en 1992.
Piensa, cuando la mira, en lo premonitoria que fue hacerla, porque ahora no existen ni las Torres Gemelas (las primeras en desaparecer) ni su hermana.
Por eso, cada 11-S, Thais siente un hueco especial, profundo y negro, que le hace vivir ese día de un modo muy ligero... por el vacío que se le ha quedado en ese recuadro del calendario.




Posdata:
Dos citas imprescindibles para arrancar este otoño.
1- Fiesta Internacional de la literatura de Kosmópolis
Del 18 al 22 de octubre del 2006
Barcelona – CCCB
http://www.cccb.org/kosmopolis/

2-Festival Internacional de Cine Gay & Lésbico de Barcelona
Del 5 al 15 de octubre.
http://www.gaybarcelona.net/ficglb





11.8.06

Laundromats y regresos



He regresado. Thais y yo, que sigo siendo Mara (aunque me queda poco tiempo, pues la ficción tiene un límite y ese límite es el cansancio y yo estoy cansada de andar por fuera de los libros), hemos estado en Canadá lavándonos el cerebro en laundrys de 1 dólar y medio con secadoras gigantes y revistas gratuitas para mayores de 50 años. También hemos visto el ambiente del país (uno de los pocos en los que las lesbianas pueden casarse, aunque el gobierno conservador de Harper podía acabar con este derecho), la primera temporada de L-Word (maravillosa ficción más cerca de la realidad que la vida misma), un montón de ballenas (en el golfo de San Lorenzo) y petroglifos indígenas, que probablemente explican tantas historias como las que hay encerradas en la biblioteca de mi barrio.
Si Thais me lo permite iré añadiendo algunas fotografías del viaje, especialmente de gasolineras retro que han inundado de fuel y de palabras la imaginación de mi autora.




De momento, un lavado de cerebro para recomenzar el curso.
¿Qué curso?
No sé. El de la vida.

10.7.06

Depresión post orgullo

La semana post orgullo ha sido una semana de depresión.
Lo digo porque, entre la noticia de que el estado de Nueva York ha decidido prohibir los matrimonios homosexuales (sí, el de Georgia también, pero digamos que Georgia, desde que Ray Charles le cantó poco ha cambiado) y la blanquiamarilla visita de Benedicto, nos hemos quedado todas y todos -los gays y las lesbianas y algún cristiano y progresista de corazón- lívidos ante tanta agresividad e intolerancia.

Que unos jueces insistan en que por el bien de los hijos éstos deben estar con su padre y su madre biológicos, me parece que demuestra lo lejos que viven estos señores de la realidad. Sólo daré una cifra: en Estados Unidos, en 2004, el 28% de los niños vivían en familias monoparentales (normalmente con al madre). Todas estas criaturas están condenadas a ser desgraciados... según la sentencia de estos terribles jueces.

Que el señor Benedicto venga a España, país laico en el que existe el matrimonio homosexual, a lanzar su ideología supuestamente libre de pecado, demuestra que, frente a la intolerancia de aquellos jueces de Nueva York, aquí sabemos lo que es la tolerancia hasta el punto de poner los medios de comunicación públicos y privados para dar voz al santo padre. Que este santo hombre hable de la "insustituible" familia tradicional me parece muy bien, pero de ahí a que se condene al resto de las familias (monoparentales, gays, lesbianas y amigas y amigos) a una especie de ostracismo moral, me parece triste, si no violento e injusto.
Ni el Papa ni los jueces de Nueva York tienen la exclusiva de la ética y la moral.
Quien esté libre de culpa, como dijo alguien hace siglos, que tire la primera piedra.





5.7.06

Gurb se ha ido

Este maravilloso animal que dejaba sus huellas a la orilla de una de las playas de Empúries en el invernal mes de febrero, se fue ayer, 4 de julio, a las 5:25 de una calurosa y pesada tarde.
Gurb se ha ido. Se durmió con su mirada melancólica de siempre, acaso un poco más cansada, pero nada inquietante. Tenía 11 años, ojos color miel, un pelo mullido de peluche andante y una manera peculiar de mostrarte su afecto: empujándote con su enorme cabeza tratando, tal vez, de averiguar la fuerza de tu cariño ante sus embites de perro dulzón.
Adoraba la nieve, enloquecía si podía saltar entre su blancura y una vez rescató mis gafas de esquiar de un rincón nevado de la Cerdanya, con tal delicadeza, que las marcas de sus colmillos parecen -todavía las tengo, las gafas y las marcas- parecían, digo, huellas de hormigas.
Gurb era un peludo simpático, enorme y osezno que, con su tranquilidad de montaña silenciosa, me conquistó.
Puedo decir que es la única criatura masculina que me ha enamorado de verdad.



20.6.06

Poemas sin muñecos

Thais ha escrito estos poemas para los muñecos, pero a ellos les importa más ir de fiesta y conocer gente (se encuentran en esa fase plástica en la que los ojos pululan despistados de cuerpo en cuerpo). Así que los he pillado para colgarlos en el blog y que, si es posible, los disfrutéis vosotras y vosotros. Si es que hay vosotras y vosotros.


Domingo

Subo y bajo del autobús
domingo tarde
ausente
ausente de veras.
Con este cielo perlado
a juego con mis ojeras arrugadas
seca
tengo la piel tan seca.
El cine guarda un silencio raro
y por la cortina se cuela
un irritante resquicio de asfalto y ruedas destornillando el aire.
Me alzo en primera fila,
cubro con mi cuerpo los subtítulos
y cierro bien la cortina de la salida de emergencia.
Recupero el aliento
tratando de no pensar en ti
y, así,
sólo queda mi rostro en los cristales urbanos
con esas ojeras fosforescentes
y la lluvia que revienta en explosión
las ventanas ricas de la ciudad.
Las llaves de casa no están bien puestas
y se me cae el pelo del sueño
que arrastro por la alfombra
y no sé si lloraré al llegar las 8
porque son sólo las 7 y ya me tiembla el párpado.



Lunes

Las nubes vuelven a estar en su sitio
después de recitar las tablas de multiplicar
en el autobús.
Se diría que todo está bien puesto
y que no hay brillos de polvo tapando las heridas,
que ya han cicatrizado,
que ya es hora de arrancarse el párpado doliente
y cambiarlo por cristales oscuros
en una playa nudista.
Sí, el verano cubre de diamantinos ajuares
la visión de un invierno atroz de prozac
y mediodías tensos a la hora de verte.
Tú, tan lejos de mí
y yo, amándote tanto,
sin osar rozarte ni pedirte.
Un invierno atroz de prozac
envuelto en celofanes de silencios soledades
y fobias táctiles,
viéndote llorar tan sola en tu mermelada ácida
desde el otro lado de la vida.



Martes

Te despertase entre ahogos.
¡Flores blancas y amarillas!
Para enterrarte en vida.