8.10.08

El cura de la Bolsa y el pixing

La LLP, en su búsqueda incansable de terroristas homófobos, ha dado con uno singular: el reverendo de la iglesia anglicana, Peter Mullen.
Este individuo es el capellán de la Bolsa de Londres (sí, las Bolsas tienen capellanes y así les va) y, en el mundo virtual (entre lo divino y lo monetario) en el que se mueve, no podía dejar de tener un blog propio. Moderno, el tipo. Sí, sí. Hasta que no ha dudado en ejercitar su derecho a la libertad de expresión, como explica el diario 'Telegraph', para proponer una original iniciativa: que los homosexuales sean tatuados con mensajes similares a los de los paquetes (oh, perdón) cajetillas de tabaco.
"Debería ser obligatorio que los homosexuales llevaran tatuada en su espalda la siguiente advertencia: la sodomía puede dañar seriamente su salud, o la felación mata", dice el cura.
Insiste en que la homosexualidad "es antinatural, una perversión y la corrupción de los instintos naturales y los afectos".
A posteriori, Peter ha dicho que en su blog hay temas que trata con sentido del humor y que tienden más a ser una broma que una reflexión. Después habla de la tradición británica de los chistes y bla, bla, bla...
Sí, sí, pero yo me pregunto: si la propuesta hubiera sido con mujeres, afroamericanos, comunistas o judíos, por ejemplo, en vez de con homosexuales, ¿todos el mundo se lo tomaría con tanta benevolencia?


Otra cosa. Me he enterado de que hay un grupo de mujeres de Barcelona que proponen el Pixing (simpático juego con el 'Bicing', que si tiene tantos problemas como este sistema de pedaleo no irá a ningún sitio). Es decir marcar una serie de puntos por la ciudad parta poder orinar en la calle. Si algo nos distinguía de los hombres es nuestra capacidad higiénica de mear en lugares apropiados y contribuir así a que la ciudad no huela tan mal. Dicen que lo hacen para protestar contra el estado de los escasos lavabos públicos de la ciudad y contra el machismo. El fondo es bueno, pero si estoy en contra de que los tíos meen en cualquier lado (en los contenedores donde tiro la basura hay que practicar apnea para lanzar las bolsas y evitar charquitos como de azufre con mis patitas de lesbiana compungida), también lo estoy de que las tías hagamos lo mismo. A ver si acabaremos escupiendo para reivindicar fuentes de agua Liviana.
Eso sí, el Pixing tiene razón en una cosa: si la Guardia Urbana se muestra tolerante con los hooligans y los divertidos y alcohólicos turistas que nos visitan, cuando hay multas de hasta 1.500 euros por orinar en la calle, ¿cómo van a pretender que los ciudadanos, que somos los que sufrimos la ciudad mientras la hacemos día a día nos comportemos? Si es por pagar, pagamos más nosotros que ellos. Si es por otra cosa, deberíamos estar hablando de discriminación. Y si hablamos de discriminación... ¡llamo a la LLP!


Posdata: A Thais le han publicado una entrevista con Esther Tusquets en la revista Zero. El motivo es el 30 aniversario de la publicación de 'El mismo mar de todos los veranos'. Espléndida Tusquets.

3.10.08

Desde Rusia con homofobia

Hoy Mara está inquieta por culpa de Rusia. ¡Sacrilegio! Grita la iglesia ortodoxa rusa contra los homosexuales y las lesbianas. Puede hacerlo impunemente. Y hasta atacarlos. Porque desde que Vladimir Putin, el nuevo zar demagogo de la mafia rusa, está ocupando la poltrona de Primer Ministro, esta iglesia de barbudos y anacoretas tiene mucho más poder. Así pues no es casual que en la gélida San Petersburgo las autoridades hayan prohibido la celebración en varios clubes de la ciudad del festival de cine homosexual 'Boca a boca'. Dice el diario ‘20Minutos’, que “las autoridades locales explicaron el cierre debido al peligro de incendio en los clubes 'The Place' y 'Sochi'”. La Liga de las Lesbianas Planetarias se pregunta si esos clubes permanecerán cerrados el fin de semana, cuando los heterosexuales salen de sus escondites para beber vodzka, bailar y engendrar hijos. Sólo eso. Ah. Un dato más: La primera y única manifestación gay, autorizada por la alcaldía de Moscú en toda la historia se celebró en mayo de 2006 y acabó en una batalla campal en la que los homosexuales fueron agredidos por nacionalistas e integristas ortodoxos. Aaaamén. Y eso sin entretenerme a criticar y blasfemar en contra de la reciente sentencia del Tribunal Supremo, que niega al apostata lo que el Vaticano le permite, que es ‘darse de baja’ de la iglesia católica.