6.10.10
Festival de cine en camino
Para las cinéfilas, el enlace como guía imprescindible para perderse en la oscuridad de una sala de cine. Y para las curiosas, también.
Recomendadas: 'Bloomington', The secret diaries of Miss Anne Lister' y 'A Marine story'.
3.10.10
It gets worse

El joven Tyler Clementi
No es cierto. La cosa no va a mejor, como la LLP aseguraba en su anterior post. Los diarios de ayer ratificaban la versión pesimista de la vida homosexual al referirse al suicidio de un adolescente, Tyler Clementi, un universitario de EE UU, de 18 años, que se arrojó al río Hudson, desde el puente de George Washington, en Nueva York. "Fue después de que dos compañeros del colegio mayor en el que residía difundieran su encuentro sexual con otro chico en un vídeo en Internet a través del canal iChat, cuyo contenido habían anunciado en Twitter", dice la noticia. Las tecnologías pueden ser unas perfectas aliadas del lado oscuro que todos llevamos dentro. Javier Marías se refiere a ello y a la falta de privacidad y sus riesgos, especialmente para alguien que como él ha vivido en una dictadura, en su artículo en El País Semanal del 3 de octubre. Mezclar tecnología con ignorancia es exactamente lo mismo que darle a un tonto una pistola. La campaña 'It gets better' necesita aliento. Igual que los homosexuales necesitan que les dejen en paz. Aunque, visto con la perspectiva de la Historia, parece una posibilidad tan remota como que los dinosaurios vuelvan a poblar la Tierra. Los que sí la pueblan son los salvajes, los imbéciles y los integristas y estos, de momento, no están en peligro de extinción. Lamentablemente.
26.9.10
It gets better!
22.9.10
El triunfo de la desigualdad: don't ask, don't tell

Tasha, personaje de L Word que es apartada
del ejército por ser lesbiana
Al final, no pudo ser. Si el 10 de septiembre la juez de Distrito de los Estados Unidos Virginia A. Phillips declaró inconstitucional la ley del ‘Don’t Ask, Don’t Tell’ que prohibía a los gays que declararan abiertamente su homosexualidad en el ejército, hoy la posibilidad de derogar esa ley se ha desvanecido.
De manera que los gays y las lesbianas, a pesar de la insistencia de figuras como Lady Gaga, no podrán servir en el ejército a menos que mantengan oculta su condición sexual.
Una no logra entender por qué.
Sí me gustaría que, entonces y en favor de las tan cacareadas igualdad y libertad de la que presumen los norteamericanos (excusas que suelen utilizar para invadir países) prohibieran también que los heterosexuales declaren su condición y que no puedan acudir a recepciones, desfiles o despedidas con sus esposas o esposos y sus hijos. Puestos a ocultar, que el esfuerzo de disimular sea igual para todos. Entonces creeré en la igualdad que supuestamente impera en Estados Unidos y ni preguntaré ni diré nada más.