1.8.08

Berlín 1

Berlín I

Quién no ha oído hablar del Berlín loco de los años 20, quién no ha visto la película “Cabaret”, inspirada en la obra “Adiós a Berlín”, de Christopher Isherwood, y quién no ha oído que la historia de esta ciudad es un compendio de la historia mundial: guerras, nazismo, división, el muro, unificación.
Todo eso es cierto. Aunque pisar el mismo asfalto que pisó Marlene Dietrich, recorrer sus
avenidas ex soviéticas, evocar a Brooklyn o el East Village, reflexionar in situ en el primer cementerio judío que tuvo la ciudad en 1672, viajar en su extenso metro, recorrer el museu gay del Kreuzberg, saborear cocina de fusión asiática en Prenzlauerberg o cruzar la puerta de Brandemburgo (ex frontera del Este y el Oeste) es la mejor manera de aprehender desde los talones hasta el último cabello de nuestra cabeza, todas sus historias, que son una. La de Europa.












Indispensable

Comer la típica salchicha currywurst en el Curry Wurst 36, barrio de Kreuzberg. Cuenta la leyenda que el currywurst fue inventado por Herta Heuwer mientras estaba en su puesto callejero de la esquina de Kaiser-Friedrich Strasse en Berlín-Charlottenburg. El 4 de septiembre de 1949, la mujer estaba algo aburrida y empezó a mezclar ingredientes en la salsa de tomate con la que acompañaba las salchichas. Ingredientes que permanecen en secreto y cuyo resultado, la típica salsa currywurst, patentó en 1959 con el nombre de Chillup.

(continuará, dadme tiempo)

31.7.08

Heidi, enamorada

















He vuelto. Os he de hablar de Berlín, pero, de momento, os dejo con estas reveladoras imágenses de Heidi, la dulce niña de nuestra infancia, que, tras separarse de Clarita, parece haber reencontrado el amor en brazos de Arale Norimaki.
De momento, eso es todo amigas.
En breve, hablaremos de Berlín. He de recuperarme de su asfalto, el mismo que pisó Marlene Dietrich; de sus olores, de sus parques y de sus salchichas, las Curry Wurst.

9.7.08

Tania, la visible, ¿o no?


Genial lo de la visibilidad. Después de una marcha del Orgullo dedicada a la visibilidad lesbiana, la revista Interviú mete un gol a todas las revistas de gays y lesbianas (oh, perdón, que de lesbianas parece que no hay porque Sales está en stand by me dicen que por falta de financiación y de logística) y saca en portada a una lesbiana visible de nuestro país: Tania, ex concursante de OT que nunca escondió su relación con otra mujer.
Al margen de las consideraciones digamos éticas o políticas si queréis, hacia Tania, que habrá cobrado sus buenos euros por este posado tan poco musical en un medio destinado a hombres, me parece que es una manera excepcional (por lo de extraordinaria, es decir poco normal) de romper las barreras y actuar con visibilidad, normalidad y de la misma manera que lo hace cualquier aspirante a mediática. Claro que entonces, aquí utilizar el lesbianismo para dar un plus, eso sí que me parece detestable (pero apliquemos la presunción de inocencia a Tania y a los responsables del reportaje).
De todos modos, pensemos, ¿con Franco, una lesbiana estaría en la portada de Interviú? Si hubiera sido así, se habría convertido en una transgresora, habría ido a prisión o a un centro de reeducación o a un psiquiátrico y se habría convertido en un símbolo.


Demos pues las gracias a los que han hecho posible que Tania salga frívolamente en la portada de este medio tan viril y le dé gusto a los heteros, que seguirán pensando que es lo que es porque no ha encontrado a un hombre como ellos.
La lástima es que el referente que marca esta chica, pues no es nada interesante, ni fascinante y, tal vez, apenas sea visible entre las lesbianas que no suelen comprar esta revista (¿o sí?).


Posdata: Os anuncio que me largo por unos días de vacaciones. Las chicas de la LLP también regresan a sus ciudades de origen para descansar y celebrar un nuevo fichaje. ¡Heidi! Por un viaje a Suiza, Virginia, buscando inspiración, encontró a esta niña de cinco años a la que ha convertido en aliada de la causa lésbica. En cuanto regrese de las vacaciones, hablaremos de Heidi. ¡Hasta agosto!

3.7.08

Entendiéndonos para entenderse

Cheril & Monica at the Altar before their family & friends

Me encanta que el New York Times dedique un artículo a un estudio dedicado a averiguar qué constituye un buen matrimonio. Y no lo digo por el estudio. Si no por la meotodología que están utilizando: "Hay cada vez más pruebas de que las parejas del mismo sexo tienen mucho que enseñar a los demás acerca del matrimonio", dicen los responsables del estudio.
Ah, claro, claro. Básicamente vienen a decir que mientras "las mujeres casadas heterosexuales viven con mucha ira por tener que hacer no sólo todo el trabajo de la casa sino también el trabajo que conlleva la propia relación", parece que las parejas del mismo sexo comparten las cargas de una manera mucho más equitativa.
Siempre que leo uno de estos estudios me pregunto: ¿por qué no me lo han preguntado a mí en lugar de gastar tiempo y dinero en una investigacion sociológica?
Está claro que muchos heterosexuales, investigadores, sociólogos y psicólogos, algunos psiquiatras también, y genetistas, siguen empeñados (como sus tatarabuelos profesionales, aquellos psiquiatras deshumanizados del siglo XIX) en analizar, diseccionar, entender (algunos lo llaman tolerar desde su supuesta superioridad) y, en definitiva, someter a los homosexuales a cualquier tipo de estudio (genético, nervioso, glandular, sociológico, matemático...) en busca , no del arca perdida, sino de aquello que nos hace diferentes. Siguen sin entender que ellos no tienen la exclusiva ni del sexo, ni del amor ni de las matemáticas ni de la gastronomía ni de la prácticas del deporte ni de la vida en común.
Y como ese pensamiento les da un poco de miedo (no a todos, claro, pero sí a muchos), intentan dar un sentido a nuestra existencia. Por ejemplo, les servimos para mejorar sus matrimonios heterosexuales mientras se sorprenden de la falsedad de afirmaciones como que las relaciones homosexuales son menos estables y duraderas que las heteros.

Lo dicho, que me llamen y me lo pregunten.

2.7.08

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Vale. Recojo el comentario de Elena y os regalo con otro anuncio estupendo de nuestra infancia, cuando Virginia Woolf llevaba ya varias décadas muerta y Natalie Clifford Barney, aún vivía (la Amazona murió en 1972).