









Chic@s, Mara me dice que so deje estas fotografías de sus muñec@s para acabar el año con colorido. Superwoman ha triunfado este año con Wecandoit y con una enigmática mujer plateada que ha llegado del espacio, donde, según una miga mía que es escritora, hay un planeta de mujeres siderales. ¿Será ésta, Isabel, una de ellas? De cualquier manera, el álbum que deja Mara no recoge todas las experiencias vividas en un 2007 que muchas deseamos dejar ya atrás. La Liga de las Lesbianas Planetarias (y ahora una mujer plateada extraplanetaria) ha intentado desenmascarar a impostores de todas las calañas y os promete seguir haciéndolo.
Para el 2008 sólo piden que se abran los armarios, se callen para siempre las bocas lesbofóbicas y salud, mucha, mucha salud.
Para acabar, me ha encargado que os recomiende una lectura: "El hombre del salto", de Don DeLillo, Seix Barral, 2007
A partir del atentado del 11-S en Nueva York, el autor elabora una ficción para reflexionar acerca de la falta de comunicación, la soledad y de cómo una tragedia puede desmoronar (como se desmoronan las Torres) a las personas mientras intentan recuperar de nuevo una normalidad que se ha ido para siempre. La búsqueda del sentido de la vida y la lucha por superar el drama vivido son algunos de los temas que aparecen en la novela. La caída de las Torres deja al descubierto, no sólo la fragilidad de un imperio como el norteamericano, de nuestra propia cultura occidental, absolutamente vacía, sino también la fragilidad de las relaciones humanas y la vulnerabilidad de las personas.
El germen de esta novela (la fotografía de un hombre que salía envuelto de polvo y cenizas de la Zona 0, llevado un maletín) resulta un buen estímulo para comenzar a leerla. Saber no lo qué paso, que se sabe y se ha analizado por A y por B, sino cómo un individuo supera la tragedia que supuso el 11-S y se enfrenta a una especie de nuevo nacimiento resulta atractivo y abre numersos interrogantes que incitan a la lectura : ¿quién era el hombre de la foto?, ¿vive en Nueva York?, ¿qué hacía caminando por Manhattan lleno de polvo y con el maletín? ¿es suyo el maletín?, ¿a dónde se dirige?, ¿tiene esposa e hijos?, ¿trabajaba en las Torres?, ¿tiene amigos que fueron víctimas del atentado?...
Resumen:
El que espere encontrar un relato minucioso y dinámico de lo que ocurrió el 11-S, que se olvide de este texto. Por otro lado, antes de explicar el resumen argumental hay que aclarar que por su estructura, en tres partes, cada una de las cuales se estructura a su vez en fragmentos, se hace difícil elaborar un resumen continuo.
El autor utiliza ese hecho trágico de los atentados como excusa y punto de partida para hablar de la vida de Keith Neudecker, un hombre que logra escapar del horror de las Torres Gemelas de Nueva York, donde trabajaba en una oficina.
La novela empieza con Keith emergiendo de una nube densa de polvo, está cubierto de cenizas y cristales, tiene rastros de sangre y de piel en la ropa y se aferra a una maletín que no es suyo mientras se dirige, sin saber por qué, a casa de su ex esposa Lianne y su hijo Justin.
Después de llevar a Keith al hospital, donde le diagnostican una lesión en el brazo que le obligará a hacer ejercicios de recuperación, Lianne le pregunta por qué ha regresado a casa. Ante el silencio de su ex marido ella misma se responde: “Por tu hijo, por Justin, para que vea que su padre sigue vivo”.
Lianne le explica a su madre Anne que Keith ha vuelto con ella. La madre, que mantiene una atípica relación con un supuesto marchante de arte europeo de pasado oscuro y dudoso, le recuerda su opinión sobre Keith: es un amigo, nunca será un amante.
Keith devuelve el maletín a su propietario, que es una mujer, Florence, con la que inicia un affaire durante el cual no dejan de recordar los momentos de la tragedia en un diálogo que no lleva a ninguna parte, a ninguna conclusión, hasta que deciden dejar de verse con la misma inercia y desapasionamiento con los que habían decidido ser amantes.
Su hijo Justin, con otros niños de su barrio, reacciona pensando que es posible evitar otra tragedia parecida si vigilan continuamente el cielo con unos prismáticos, también permanece sin hablar unos días y después empieza a hacerlo alargando mucho las sílabas. Los niños se alejan de los adultos y, en su mundo, confunden el nombre de Bin Laden con el de Bill Lawton ( la pronunciación en inglés puede ser parecida) en una referencia a, de nuevo, la fragmentación de la información que reciben por parte de los padres y las cadenas de TV.
La esposa de Keith coordina un taller de escritura para enfermos de Alzheimer (una nueva referencia a lo fragmentario, como la estructura del libro), ya que su padre se suicidó cuando estaba en los primeros estadios de la enfermedad.
A lo largo de la narración Keith, igual que el resto de los personajes, intentan encontrar un sentido a lo ocurrido y recuperar sus propias vidas. Él elige el juego, una reminiscencia de su vida anterior al 11-S, cuando se reunía una vez a la semana a jugar a póker con sus amigos, la mayoría de los cuales han muerto en las Torres (el autor narra el momento en que Keith se encuentra con uno de ellos, después del impacto de uno de los aviones en las Torres, y cómo al intentar evacuarlo, muere en sus brazos).
Participar en las partidas de póker que se celebran por todo el país es lo único que tiene sentido para Keith, en su intento por recuperar su vida tal y como era. Las miradas y los movimientos de los jugadores, la concentración que exige el juego y la facilidad de llevar a cabo la decisión de cambiar o arrojar las cartas sobre la mesa, parece dar sentido al hecho de haber sobrevivido a los atentados.
Para Lianne, en cambio, nada tiene sentido. Su búsqueda de una explicación en la iglesia, a la que empieza a acudir sin saber muy bien por qué, fracasa. Lo único que la hace reaccionar es la visión macabra del “hombre del salto” (aparece dos veces, pero está siempre presente), un artista de la calle que, vestido de ejecutivo, se lanza al vacío desde edificios altos y puentes, atado con una cuerda y en la misma postura que una de las víctimas del 11-S, inmortalizado en una de las pocas fotografías que se han visto de los que se arrojaban desde las Torres.
Otro personaje que marca el contrapunto al absurdo de las vidas de Keith, Lianne, Justin, Anne y su amante es Hammad, uno de los terroristas suicidas. Su visión del mundo es contraria a la de Keith y Lianne: el piensa que el mundo cambio primero en la mente del hombre que quiere cambiarlo.
De Hammad nos explica el fragmento de su vida que va desde su entrenamiento en la yihad hasta el momento en que se encuentra dentro del avión que ha secuestrado justo antes del impacto contra la Torre, momento en que el autor utiliza una prosa dinámica y rápida que contrasta con la prosa descriptiva y detallista de gran part6e de la novela (por ejemplo, de las partidas de póker de Keith).
Las historias entrecruzadas de los personajes van evolucionando a partir de las pautas que he señalado, esta inútil búsqueda de un sentido, hasta llegar al final del libro, que acaba con un flash back del momento anterior a que todo empezase, es decir, el instante en que el primer avión, con Hammad en él, está a punto de estrellarse contra una de las Torres Gemelas de Nueva York.
Valoración:
Se trata de una obra que invita a la reflexión. No se trata de mero entretenimiento o de una exposición lineal de los hechos. Es dura, difícil de seguir, a veces, y se presenta como una gran metáfora. El desmoronamiento de las Torres y la nítida imagen de la caída de un hombre al vacío, que está grabada en la retina de Keith, se convierten en una metáfora del desmoronamiento no sólo de Occidente, sino también y más importante, de los personajes de la novela y sobre todo de sus relaciones. En medio de una Nueva York conmocionada, la aridez de la comunicación entre los Neudecker no resulta extraña ni inverosímil.
Todos los personajes buscan sentido a sus vidas. A todo lo que les sucede. Unos lo hacen, como Hammad, el terrorista, refugiándose en el fanatismo, otros, como Lianne, lo intentan buscando la explicación ante un Dios que permanece mudo, como mudas están las personas. Pero, a Lianne le hace reflexionar más el hombre encorbatado que se arroja al vacío, atado a una cuerda (una clara metáfora de una forma de vida occidental, que, acostumbrada al éxito, es incapaz de remontar una tragedia como aquella), que un hombre crucificado. Algunos como Neudecker encuentran el sentido en una mesa de juego.
Filosóficamente la novela nos dice con una claridad sobrecogedora que estamos solos y que las personas somos tremendamente frágiles y vulnerables: hemos perdido la capacidad de reacción. Actuamos por inercia, sin pensar, sin reflexionar (como el affaire que se establece entre Keith y Florence, desapasionado).
A destacar la manera en que está escrita. Es más importante lo que no se dice que lo que se explica. La forma es muy efectiva en el sentido de que está construida a golpes de silencio, a fragmentos, a párrafos. Todo está desmenuzado, como las Torres, como la memoria de los enfermos de Alzheimer, como la información y como nuestras vidas. Y cada párrafo, nos invita a reflexionar. El final del libro es un grito: ¡párate y reflexiona! Piensa en lo que has leído, en lo que tienes, en lo que deseas, en lo que eres, en lo que ha pasado.
La coherencia literaria de Keith, Lianne, Anne, Justin, Florence…, de sus pensamientos y de cómo reaccionan ante los sucesos, los convierte en personajes redondos, con volumen, porque son absoluta y humanamente imperfectos: Keith, que engaña a su ex con otra mujer cuando se supone que está intentando salvar lo que queda de su matrimonio; Lianne, que intenta creer en Dios como si la fe pudiese comprarse en un supermercado cuando la necesitas; Hammad, que se prepara a sangre fría para morir por una idea… Otros aspectos positivos son la proximidad histórica de los hechos que narra y que el autor no se permite ni un solo juicio moral ante las acciones de sus personajes ni ante el drama de los atentados.

Apenas me entretendré en comentarios, pero dejo constancia y me congratulo de la salida del armario de Jodie Foster, protagonista de "La extraña que hay en ti" que debería titularse "La lesbiana que hay en ti", después de quince años viviendo con su pareja, la productora Cydney Bernard, con la que tiene dos hijos.
Porque todas lo sabíamos. Lo único que deberíamos hacer, para demostrale a la Foster –y a las famosas, políticas, deportistas... que aún están dentro– que salir del armario no es algo tan trascendente ni descabellado para sus propias vidas privadas, es decir que vale, muy bien. Ya era hora. Enhorabuena a tu pareja. Punto.
Lo más relevante, me dice Wonderwoman, no se produce con respecto a las que salen del armario. “Ese es el error de cálculo. Las lesbianas famosas que no salen del armario se excusan en que es su vida privada y bla, bla, bla… Y cuando salen se consideran protagonistas de una hazaña. Las verdaderas protagonistas son las chicas y mujeres que siendo anónimas y viviendo en entornos hostiles hacia la homosexualidad tienen que vivir su homosexualidad en secreto, o reprimirla y que, en algunas ocasiones, dan el paso de salir del armario o de vivir su homosexualidad sin estigmas animadas por figuras tan famosas como la Foster”. Wonderwoman se queda sin aire. Y yo.
-¡Bien por la Foster!- la defiende Wecandoit.
-Vaaaale- coinciden todas las mujeres de la LLP, incluso Wonderwoman- Bien por ella.
La LLP (Liga de las Lesbianas Planetarias) quiere solidarizarse con la Comunidad Homosexual Argentina (CHA). ¿Que por qué?
-Porque- dice con su ironía habitual Virginia Woolf- tienen a una modelo, que no es modelo de nada, que se llama Valeria Mazza.
Pero, eso está bien, si es muy mona.
-Lo que queráis, chicas, pero Valeria está propuesta para ser personalidad Destacada en Derechos Humanos. Un legislador iluminado a tenido esta genial idea. Y, sí, vale, la chica es buena en algunas cosas, colabora con ONG, es madrina de actos solidarios en favor de afectados por el síndrome de Down... Sin embargo, lamento deciros que la Mazza lanzó un auténtico mazazo (qué fácil juego de palabras, pero...) cuando en octubre de 2004 calificó de "aberrante" la decisión de gobierno español de permitir que pareja s de homosexuales puedan adoptar niños, ya que lo considera algo "contra natura" (la pobre doña Natura Jiménez está cansada de que utilicen su nombre en vano, me consta).
Aquí, en España, la Federación Española de Lesbianas, Gays y Transexuales declaró a la modelo o, mejor dicho, la maniquí (no me parece modelo de nada), persona non grata. Ahora, deberíamos impedir que en Argentina la declaren Personalidad Destacada en Derechos Humanos, porque si lo hacen, la pregunta será, personalidad destacasa en derechos humanos, ¿de quién? O la consecuencia que se derivaría de ello es que las lesbianas y los gays no somos humanos.
¿Qué somos entonces? Ahí os dejo la eterna pregunta. Muy filosófica, por cierto.
Las chicas de la LLP están que arden. El Maestro Yoda (es el padrino de Wonder Woman) les ha enviado una información acerca de una red de organizaciones dedicadas a… ¿cómo diríamos?... a distorsionar la realidad.
Mañana, 1 de diciembre es el Día Mundial del Sida, así que sería lógico esperar que, además de las de siempre, estas organizaciones de espíritu cristiano (Manos limpias, HazteOir, e-cristians…) se dedicaran a una tarea solidaria y muy cristiana como ayudar a la lucha contra esta enfermedad que, por cierto, causa 22 millones de muertes infantiles en África. Lo digo por aquello de que estas gentes siempre andan muy preocupadas por el tema de los niños y el derecho a la vida y se preocupan muchísimo si en el programa de TVE “Los Lunnis” sale una boda gay, ya que lo consideran una manera de “sembrar y fomentar la corrupción (…). Si hubiera personas inteligentes, ellos no permitirían esas inmundicias”. Visitad la web donde discuten este asunto (es del año 2005) http://www.e-cristians.net/forums/viewtopic.php?t=39
Bueno, la cosa es que en la página de HazteOír se convoca una concentración por la vida. Virginia, la Wolf, pensó, oh, my god, esto es increíble, convencida de que la convocatoria tenía que ver con el Día Mundial del Sida.
La decepción de la escritora ha sido mayúscula porque el texto, que nada tenía que ver con la lucha contra el sida, decía lo siguiente: “Este viernes HazteOir.org y otras asociaciones han convocado una concentración delante del Ministerio de Sanidad (Paseo del Prado, 18, Madrid) para exigir al Gobierno y al Parlamento que garanticen el cumplimiento riguroso de la legalidad vigente en la práctica del aborto, para evitar que señores sin escrúpulos, como Carlos Morín, se enriquezcan a costa de los niños que matan”.
Wonder Woman ha propuesto, entonces, dejar en el blog la web de Cesida, la Coordinadora Estatal de Vih-Sida para recordar la fecha. Para hoy tienen previsto:
ACTO: No Te Quedes en las Nubes, de CESIDA
Día: viernes, 30 de noviembre
Hora: 11:00 horas
Lugar: Sede de la SGAE de Madrid, C/ Fernando VI, 4, Madrid
Echarle un vistazo: http://www.cesida.org
De momento es todo. La LLP seguirá denunciando a estas organizaciones “terroristas del alma”, las llama Wecandoit, para que estemos informadas de quién nos rodea y… quién nos vigila.
.JPG)
Como tengo a casi todas las de la LLP buscando villanos y villanas, Mara, muy inquieta me ha dicho que cuelgue un poco más de historia de las lesbianas en el blog. Este artículo, también estaba pendiente de publicación... Snif.
Las Damas de Llangollen, ¿dos damas muy serias?
Escandalizaron y fascinaron por igual a sus contemporáneos. Porque, desafiando las convenciones del siglo XVIII, huyeron juntas de Irlanda para poder compartir sus vidas y su amor. Lady Eleanor Butler y Sarah Ponsonby, las Damas de Llangollen, son las protagonistas de esta historia, que se ha convertido en toda una leyenda del imaginario lésbico.
Eleanor era hija del Conde de Ormonde y Sarah Ponsonby, una huérfana, que vivía con sus familiares Sir William (cuentan que este “caballero” trató de forzarla varias veces) y Lady Elizabeth Fownes. Las dos se conocieron en 1768, cuando Eleanor tenía 29 años y Sarah, 13.
Diez años después de su primer encuentro, decidieron huir juntas, para escapar de una vida desgraciada y un más que probable matrimonio concertado. Tras cruzar, vestidas de hombre, el mar de Irlanda y pasar dos noches a la intemperie, fueron capturadas por sus familias que sintieron un gran alivio al descubrir que ningún hombre estaba implicado en esta huida. Una familiar de Sarah, Mrs. Tighe, señaló: “La conducta de Sarah, aunque pueda parecer imprudente, no puede tacharse de impropia. No había hombres relacionados con la huida ni parecía que hubiera nada más que una simple amistad romántica”.
Sarah enfermó gravemente a causa de una pulmonía y, durante su agonía, no dejaba de repetir una y otra vez el nombre de su amada: Eleanor, Eleanor… Ésta se escapó de nuevo de su casa para reunirse con ella y durante días se ocultó en una diminuta alacena. Finalmente las dos familias cedieron al deseo de las dos mujeres, incapaces de frenar la extraña pasión que las unía y que, a pesar de todo, ellos consideraban “pura”.
Durante cincuenta años. Eleanor y Sarah vivieron como un matrimonio, dedicaron su tiempo al estudio de disciplinas como literatura, idiomas y a ocuparse su propiedad, cerca de la ciudad galesa de Llangollen, en la que crearon un magnífico jardín que cuidaban con esmero y gran dedicación. Y si el jardín recibía tantas atenciones, las dos Damas apenas se preocupaban de su vestuario. Cuentan quienes las visitaban que sus ropas eran viejas y poco cuidadas. En fin, digamos que el glamour no era uno de los rasgos característicos de las Damas, quienes tampoco, es cierto, disfrutaban de unos ingresos importantes.
Sin embargo, su hazaña, su vida y sobre todo su mutua devoción traspasaron las fronteras, despertaron el interés y la curiosidad de muchísima gente y su casa se convirtió en una especie de Meca de la “intelligentsia” del momento. Escritores como Southey, Wordsworth, Shelley, Byron y Walter Scott, el Duque de Wellington, el industrial Josiah Wedgwood y la novelista aristócrata Caroline Lamb, se encontraban entre sus visitas más ilustres. La reina Charlotte, esposa del rey Jorge III, quiso visitar su casa de campo y consiguió que el soberano garantizara una pensión para estas dos dos Damas de vida tranquila y fama sorprendente que, paradójicamente, resultaron ser de lo más conservador: se opusieron siempre a la Revolución Francesa y llegaron a despedir a una pobre cocinera que se quedó embarazada sin haber pasado por el altar.
Las jornadas de las Damas transcurrían sin sobresaltos mientras ellas se dedicaban a coser, a leer, estudiar y a pasear por los alrededores de su casa. Cada noche, Eleanor escribía en su diario los avatares de la jornada (el diario se publicó en 1930). Y así fue hasta que el 2 de junio de 1829, la muerte infringió el castigo más duro a una relación tan larga: Eleanor murió a los 90 años y dejó a su compañera desolada. Sarah no tardó en reunirse con ella: el 9 de diciembre de 1831, a los 76 años de edad, fallecía en la misma casa en la que había compartido su vida y su amor con Eleanor.
Aunque Eleanor habla en sus diarios de compartir la cama con su “amada”, la naturaleza exacta de sus relaciones no está clara. Algunos contemporáneos, incluyendo la lesbiana Anne Lister de Halifax, pensaban que las Damas de Langollen podían ser amantes; el diario “Sunday telegraph” describió su relación como una “relación amorosa que desafiaba las convenciones”, y otro artículo, en otro diario de la época, aseguraba que eran lesbianas diciendo que Eleanor era “una mujer masculina” mientras que Sarah era “muy femenina”.
En cambio, Lord Byron comparó su amor por el joven John Edlestone, con el de las Damas de Langollen, como ejemplo de amistad romántica, y, un siglo más tarde, en 1932, Colette escribió sobre ellas en “Lo puro y lo impuro”, refiriéndose a las Damas como “dos solteronas fieles”, libres de cualquier forma de “libertinaje sáfico”. Sean cuales sean los hechos, su vida sigue inspirando la fantasía lesbiana. Así, en 1984, la escritora americana Doris Grumbach publicó una novela basada en la historia de Butler y Ponsonby.
Más información:
“Lo puro y lo impuro”, de Colette, Global Rhythm Press
Colección: Palabra de Mujer . Hay un capítulo dedicado a las Damas.
Internet: en.wikipedia.org/wiki/Ladies_of_Llangollen