Aquí os dejo la foto de la última reunión, con las novedades, de mis diminutas amigas y amigos, aquellos que pueblan los rincones de mi piso. Un piso que no, no es como el afamado hotel gay de Barcelona que abre ahora otro establecimiento en el barrio de San Telmo, de Buenos Aires (mi Buenos Aires querido, cuando yo te vuelva a ver....), haciendo bueno aquello de que los gays, con dinero, entran mejor. Y como parece ser que lo tienen, y mucho, pues hay que abrirles las puertas -y otras zonas menos aptas- a todo lo que quieran. No tengo nada en contra de ellos, si no es su indiferencia natural con respecto a las lesbianas. No hablo por hablar, hay una revista de tíos, GAY BARCELONA, que sin venir a cuento ni avisar a sus autoras, a las que, por cierto, todavía no ha pagado, ha eliminado de un plumazo, nunca mejor dicho, la única página que dedicaba a las lesbianas.Volvamos a lo del money. Como tienen billetes -no todos, ya lo sé, pero es que los que no tienen no son homosexuales ni gays sino, como diche el chiste, maricones- les abren las puertas a las revistas gratuitas, que, sin ser de grandes contenidos, sí que contienen mucha publicidad, mientras que las de chicas, como Sales, por ejemplo, la única mundial de nuestro país, tiene ciertos problemas para encontrar quien se anuncie y mantenerse en la cartelera.
En fin, ahí dejo la queja del día. Que estoy un poco harta.
Ah, hoy me siento Wecandoit (por cierto, ¿qué le estará diciendo en la foto a Jack Kerouac).
Wonder Woman se ha ido a Irán y ha encontrado esta central nuclear en la que ha descubierto, bajo la apariencia atómica, un centro de curación de homosexuales. Y no sólo de iraníes, sino también… ¡de polacos y norteamericanos! Así que, justo después de esta instantánea, que ha tomado Wecandoit desde un reactor, Wonder Woman ha entrado en el centro y ha conseguido, tras eliminar a los guardianes y supuestos terapeutas (les ha inoculado lo que ellos q creen que es, je, je, je, el virus de la homosexualidad), ha liberado a los homosexuales y las lesbianas (de países occidentales, donde empiezan a ser un poco, pero solo un poco, visibles) para llevarlas a varias casas de acogida que hay en el Castro (San Francisco), en Brooklyn, en Andersonville (Chicago), en Chueca (Madrid), Marais (París), Gayxample (Barcelona)… Afortunadamente hay un montón de lugares, aunque los alquileres, ya os hablé de la problemática de la LLP a la hora de poder encontrar un cuartel general, son desorbitados. Y, por su edad, más de 40, insisto, nadie les echa una mano en forma de subvención, maternidad posible o juventud divino tesoro, yeah. Y ellas, como lesbianas, aún no saben qué serán cuando crezcan.
No sólo los Kaczynsky, que están a punto de hacer caput, gracias a... la sabiduría universal. La LLP ha encontrado otro tiran, integrista y, no sé qué decir, porque lo de ignorante no es tampoco excusa. En fin otro elemento indeseable llamado Mahmud Ahmadineyad. Tal individuo es el presidente de Irán antigua Persia y asegura y perjura que en su país no hay homosexuales. La pregunta del millón que se hacen las de la LLP es: ¿habrá, entonces, lesbianas? "Deberíamos viajar a la antigua Persia para averiguarlo", ha propuesto Virginia. "Yo podría llegarme en un plis y ver cómo está el ambiente", se ofrece Wonderwoman. "¡Eres genial, tía!", exclama alzando el brazo Wecandoit.
¿Averiguarán si existe un buen ambiente? ¿Si la pena de muerte se aplica sólo a homosexuales o también a las, probablemente inexistentes, lesbianas? ¿Sabrán por qué Mahmud quiere recuperar la energía atómica? ¿Habrá una alianza Kaczinsky-Ahmadineyad, desde su intolerancia religiosa (a fin de cuentas tienen el mismo dios), para acabar atómicamente con la homosexualidad planetaria?
Sale hoy en el diario que los anglicanos han decidido dejar de ordenar sacerdotes gays y lesbianas en un intento por evitar, oh, cielos, el cisma. En cuanto ha leído la nticia, la LLP se ha trasladado a la iglesia anglicana de Canterbury, en peregrinación, para agradecer esta muestra de solidaridad. Pues, aunque los capitostes eclesiásticos no lo sepan, con este nuevo retraso histórico, demuestran el poder que tenemos las lesbianas.Un cisma, podemos llegar a provocar un cisma en la iglesia anglicana. Eso sí que es la erótica del poder.
La Liga de las Lesbianas Planetarias busca piso. Así me lo han hecho saber y andan un poco preocupadas por lo de la nueva ley de vivienda.
Claro, ellas no son jóvenes, así que no recibirán los 200 euros de ayuda, tampoco tienen menos de 35 años (unos pocos más, unos pocos más), así que los que se atrevan a alquilarles un piso no tendrán ventajas fiscales. Es decir, pocos querrán alquilarles un piso. Sin ayudas y sin nadie que les ofrezca vivienda, van a quedarse en la calle. Eso dice Virginia, que siempre es la más depresiva. Wonderwoman intenta animarla y Wecandoit se cabrea cada vez que el cuello de la Woolf se tuerce en actitud derrotista.
Ellas apuestan por el alquiler, entre otras cosas porque no pueden afrontar una hipoteca.
“¿Nadie se da cuenta de que esta ley es discriminatoria con las mayores de 35 años?”, dice Arale.
“Es verdad. Todo está hecho para los jóvenes y los que insisten en procrear, las ayudas para sacarse el carnet de conducir, las ayudas por hijos, ahora las de vivienda…”, remata el más joven, Tinky Winky, que a pesar de su apariencia infantil tiene 36 años.
En otro orden de cosas la LLP, a raíz de un programa de TV, quiere denunciar cosas como ésta:
“Una organización pro-familia entabló y ganó una demanda judicial contra el Consejo de Educación del Condado de Montgomery, Maryland. Un juez determinó que “enseñar que la homosexualidad se cura, es ante todo, un derecho de las personas””.
O a esto:
“¿Se puede curar la homosexualidad? Mucha gente no sabe que la génesis psíquica de esta condición sexual carece en absoluto de misterio y que su terapia es posible. El método que he utilizado consta de dos partes: la primera consiste en hacer adquirir al interesado una visión clara de la propia identidad y de su propio mundo afectivo; la segunda, en afrontar esa situación. Llevamos a las personas a reírse de sí mismas (el humorismo puede ser muy saludable) y a la adquisición de hábitos positivos: valentía, honestidad consigo mismo, autodisciplina, capacidad de amar a los demás; así, hasta lograr que el homosexual pierda sus hábitos neuroinfantiles. Es esencial neutralizar la autoconmiseración crónica. Es obligado decir que: - En un treinta por ciento de los casos, la curación es completa: acaban desarrollando actitudes y hábitos sexuales normales y afectivos y una vida emotiva adulta. Por supuesto, una curación sólo sexual no sería una curación completa. - Otro treinta por ciento de personas cambia más o menos gradualmente, pierde sus obsesiones homosexuales y asume una actitud emotiva nueva, aunque no lo suficiente para poder hablar de curación completa. - Hay otros que progresan con extremada lentitud por su estado neurótico grave, pero también éstos, si son ayudados por una asistencia y un tratamiento constructivos, adquieren fuerza y coraje y poco a poco van perdiendo sus depresiones, nerviosismos y ansiedades”.
(extraído de la web alucinante, epatante y en la que sus reponsables deben creer que la Tierra es plana: http://www.aciprensa.com/Familia/homosex-cura.htm)
O a éste texto:
“La curación de la homosexualidad consiste en un proceso de descubrir con compasión las heridas emocionales del pasado, resolver el enojo contra aquellos que las han causado a través de un proceso de perdón, utilizar técnicas de conocimiento y de comportamiento, admitir la impotencia ante el sufrimiento emocional y apoyarse en la espiritualidad católica y en los sacramentos”. (extraído de la clásica es.catholic.net, que también creen que la Tierra es plana y que somos fruto de un diseño divino)
En fin, que navegando por el espacio virtual, las barbaridades son considerables y casi igualan a leyes tan estúpidas e injustas como las de la vivienda. En lugar de arreglar las cosas, las parchean. Unos parchean leyes para los jóvenes y otros quieren poner parches a la “imperfección” de ser lesbiana. Y mientras, yo soy una lesbiana, en piso de alquiler sin ayuda y a la que, probablemente, nadie va a querer alquilar un piso: sea porque por mi edad no tendrá ventajas fiscales, o bien porque su religión no le permite alquilarle el piso a una lesbiana que, además, oh, qué horror, es mayor de 40.