
Voy a tomar aire y a sumergirme en una polémica curiosa: el caso de la escritora condenada por hacerse pasar por un personaje de ficción. Es el caso de J.T. Leroy, autor de "Sarah", "El corazón es mentiroso" y de "El final de Harold", novelas, que se vendían como basadas en su propia, desastrosa, triste y sórdida vida. Supuestamente, Leroy era un joven con un pasado terrible: hijo de una prostituta, que acabó siendo chapero, con adicciones varias y seropositivo y que, además, vendía la moto de que se salvó de su miseria gracias a la literatura.
Ahora se ha descubierto que J.T. Leroy es en realidad Laura Albert, que consiguió la complicidad de Savannah Knoop, hermanastra de su entonces novio, para que, en público, se hiciera pasar por el ficticio Leroy. Y, claro, la cosa ha acabado en los Tribunales.
La cuestión es saber o discutir si hay o no engaño, tratándose todo de un lío, digamos literario. Auster, por ejemplo, cree que Laura Albert alias J.T. Leroy no ha traicionado a sus lectores porque "escribía ficción". Sin embargo, otros consideran que construirse un pasado de drogas, abusos sexuales y sida para aprovecharse de sus editores y de algunos autores que mostraron su apoyo moral y su ayuda al joven inexistente Leroy es un fraude. Ira Silverberg, su editora entre 2001 y 2006, dice: "Hay varios niveles de fraude, pero éste es reprendible moralmente. Quizás para los lectores dé igual, pero no para la comunidad literaria".
Seguimos igual que siempre, anclados en el eterno debate sobre vida real y ficción. ¿Cuántos lectores se preguntan si lo que se cuenta en una novela tiene que ver con la vida real de la autora o del autor? ¿Es éste un criterio para que la obra en cuestión tenga más o menos valor literario?
El contrato tácito entre autora y lectora o el autor y el lector es que al abrir un libro una debería sumergirse en, digamos, una realidad paralela. No le demos más vueltas. J.T. Leroy puede ser falso, pero la escritura sobre su vida que ha hecho Laura Albert es real, ha sido planteada en tiempo real, con sus horas, sus minutos y sus segundos, y tecleada con un ordenador real. No sé si Mac o PC.
Esa sí que es una buena duda.
Saludos
Mara

La Liga de las Lesbianas Planetarias ha rescatado a Tinky Winky de las garras polonesas. En una reunión que celebraron en su sede central, tras la liberación del famoso Teletubbie, aseguraron que Europa debería poner condiciones al gobierno polaco antes de concederle los 65.000 millones de euros que la Unión Europea tiene previsto dar, en concepto de ayudas, al país hasta el 2013.
"Las que necesitan ayuda son las lesbianas y los gays de Polonia. No sus gemelos locos ni su vicepresidente represor", ha dicho Wonder Woman.
Ha encontrado Wecandoit un personaje digno del gobierno poloco, que no polaco. Se trata de un catedrático de psiquiatría que, no contento con dar clases en la universidad, se dedica también a escribir apéndices de libros de la tan mareada y polémica asignatura Educación para la ciudadanía. Hablo de Enrique Rojas, un hombre que dice cosas como la que sigue, respondiendo a una pregunta tendenciosa formulada por otro actante digno de Polonia, el diario La Razón.
La cosa es que, a la pregunta de: ¿ES BENEFICIOSO PARA LOS NIÑOS QUE SEAN ADOPTADOS POR HOMOSEXUALES? (la pregunta, permitidme, es tremendamente demagógica).
Enrique Rojas, Catedrático de Psiquiatría, respondió lo que sigue:
«El ser humano necesita firmeza y flexibilidad, autoridad y condescendencia, corazón y cabeza, fortaleza y ternura. Se trata de características comlementarias que son aportadas por el padre y la madre. Es imposible una educación completa en un ambiente homosexual. Es antinatural condenar a un niño a una educación privada de padre o madre».
No coment.
Wonder Woman, como bien comenta Grizzlie Adams, ha viajado esta semana a Polonia, uno de los primeros países productores de noticias homofóbicas increíbles. Lo último de ese país es que la Defensora del Menor, Ewa Sowinska, quiere que se analice a conciencia si el pequeño Teletubbie Twinky Winky, de la famosa serie infantil de la BBC, es un personaje que "fomenta la homosexualidad".
Como es lila, lleva bolso y luce un triángulo en la cabeza, le parece muy peligroso y más, siendo de peluche. Claro, claro, un radical, sin duda. Seguro que el contoneo de sus blandas caderas y su discurso puede predisponer a los niños de hasta 3 años a ser gays incluso si sus padres son normales, y no como la depravada de Mary Cheney...

Mary Cheney, hija del vicepresidente de Estados Unidos Dick Cheney, ha tenido un hijo. ¿Y?, se preguntarán muchas. No, nada, sólo que esta señora ha tenido el bebé junto a su compañera de quince años Heather Poe. En fin que el bebé es hijo de madre lesbianas. ¿Y?, seguirán pensando muchas. Nada, sólo que resulta un poco extraño que la foto oficial del bebé sea de el pequeñín con sus abuelos y no con sus madres. ¿Es Samuel David Cheney hijo de sus abuelos? Eso sería peor, digo yo, que ser hijo de lesbianas, ¿no?
Wecandoit ha investigado un poco el tema y ha descubierto que el señor abuelo, es decir el padre de Mary Cheney, es miembro de una Administración que quiere introducir una enmienda a la Constitución que limite el matrimonio a la unión de un hombre y una mujer, ya sabéis, la versión yanki de lo de las peras y las manzanas de nuestra innombrable concejala madrileña.
Además, Wecandoit también ha descubierto que Mary fue una de las principales bazas de la campaña política de su padre para llegar con George Bush a la Casa Blanca. Esta lesbiana (la llamo así porque la hipocresía es lo que más me fastidia a estas alturas) fue la directora de operaciones de la vicepresidencia para la campaña de la reelección en 2004 y, por si este currículum republicano no fuera suficiente, ya ha escrito su autobiografía y en ella aprovecha para decir que apoya al presidente Bush por ser el único que puede proteger a América (dice América, no Estados Unidos) de atentados terroristas.
Maravillosa la inteligencia de esta lesbiana, que se niega a utilizar a su hijo como arma para el activismo lésbico (muy respetable), pero que, paradójicamente, deja que su padre, que ah, fíjate qué casualidad, es vicepresidente de Estados Unidos, lo utilice para salir en los papeles en plan abuelo feliz. Puestos a utilizar, si yo fuera el pequeño Samuel, preferiría que me utilizara una madre lesbiana que un abuelo intolerante.