
No recuerdo qué estaba buscando en internet, cuando, de repente, me hallé dentro de la es.catholic.net (El lugar de encuentro de los católicos en la red), una web increíble, en el sentido literal de la palabra. Sólo os daré un dato: en esa página, entre otros artículos, hay uno acerca de todas aquellas cosas que “no te han dicho sobre los homosexuales”. Como dice un amigo mío refiriéndose a la Cope (Colectivo de Obispos por la Estupidez), una sólo puede escucharla como si se tratara de un programa de humor sin fin, es decir y nunca mejor dicho, eterno. Pues bien, lo de esta página es lo mismo, imposible tomárselo en serio, porque a medida que lees las cosas que nunca te han contado sobre los homosexuales y las lesbianas, la indignación da paso a la incredulidad y ésta, a un grito ahogado que acaba transformándose en una carcajada al llegar al punto que dice: “Según un estudio longitudinal publicado en 1997 en el Journal of Orthopsychiatry (Golombok y Tasker), a la edad adulta, los hijos criados por lesbianas tenían un 24% más de incidencia de relaciones homosexuales, comparado con el 0% de los hijos de madres heterosexuales”. Siempre que leo este tipo de argumentos, acabo por plantearme la pregunta más filosófica de todas: ¿de dónde vengo yo? Y, acto seguido, me respondo: de mis padres, matrimonio heterosexual, más de 40 años casados, padres de cuatro hijos. Y, cuando miro a mi alrededor y veo a mis amigos gays y lesbianas, ellos también tienen orígenes claramente heterosexuales. Tal vez deba acogerme al “sólo sé que no sé nada” para entender la profundidad de este argumento. Según esta web existe una campaña en “pro del homosexualismo” orquestada por grupos agresivos homosexuales, los homosexuales y las lesbianas somos intolerantes, pretendemos controlar el pensamiento, manipulamos, nuestra esperanza de vida es menor que las de los heterosexuales, entre otras lindezas, lo nuestro es un drama y, por si fuera poco, se nos puede ayudar a salir de la homosexualidad. En serio, esta web es una joya. Aunque yo preferiría que ayudaran a salir del armario a miles de homosexuales que, por culpa de la intolerancia y el integrismo de algunos, llegan a enfermar de miedo, a morir de miedo, sí, antes que los heterosexuales, y a tratar de controlar y manipular una opción sexual -la suya- hasta el punto de acabar estigmatizados, heridos, hundidos e incapaces de llevar una vida digna. En fin, sólo quería explicaros mi experiencia de abducción en la world wide web, cuando, de repente, casi como si hubiera realizado un viaje en el Tiempo, me hallé dentro de es.catholic.net, una web algo escathológica, en la que, eso sí, existe la posibilidad de mandar opinión. Recomendable hacerlo, aunque dudo que lo publiquen. Porque si hablamos de intolerancia, a mí me da la impresión -eh, es sólo una impresión- de que en esta web están los Number 1 de la Intolerancia.
Buenos días. Gracias Nuria por las recomendaciones acerca de literatura japonesa. También me han hablado bien de "Tokio Blues". ¿Sabes algo de esta novela?
De regreso, os cuelgo la foto del Buda blanco de Thais, no si antes recordar que los budistas zen insisten en que: "Si ves a Buda, mata al Buda".
Se me llevan. Durante tres días no tendré ordenador.
Para que no perdáis el hábito de la lectura, me gustaría recomendaros un libro que me he leído hace unas semanas: “Kitchen”, de Banana Yashimoto (sé que el nombre parece de risa, pero es real). Tiene web oficial, http://www.yoshimotobanana.com, que incluye un diario (está en inglés, bueno, o japonés) y las portadas de sus novelas por todo el mundo.
De momento, eso es todo.
Hola. Soy Mara. Ahora sí soy yo. Apenas tengo tiempo de anotar algo en el blog, porque Thais me vigila. A veces tengo la impresión de que no le gusta que yo también escriba. La envidia del creador o la creadora, lo titularía yo si me dejaran hacer un relato acerca de nuestra relación, es decir, de la relación entre un personaje y su autora. En fin, perdonadme si cometo faltas al teclear, pero es que, como os he dicho, debo ir muy rápido y evitar que el sonido de las teclas inunde el espacio del estudio, del estudio de Thais. Su Buda blanco, me mira. Un día de estos os lo enseñaré. Bueno, como siempre que puedo, os dejo un texto para que leáis. Se trata de un cuento que se publicó en una revista de la web, www.acapulco66.com, en el número que estaba dedicado al lema: "Ojos que no ven”. Ahí va:
El fin del mundo
Dijo el filósofo George Berkeley que la realidad sólo existe si es percibida por alguien, es decir si hay ojos que la miren. Y que ese alguien es... Dios. Cuando llega a la sala principal, todavía a oscuras, puede oír el jadeo continuado de una respiración fatigosa. Hylas se detiene unos segundos, la madera del suelo cruje y sigue andando hasta llegar al gran ventanal. Descorre la cortina: -Señor... De una zona de la sala que se mantiene en la penumbra, surge una figura. -Señor -repite Hylas inclinándose- le traigo el colirio. El señor alarga su mano derecha, con uñas largas y sonrosadas y dedos delgados como los de un guitarrista de blues, que aparece por debajo de una manga de americana quye le va demasiado grande, y coge el botecito de plástico. -Gracias, Hylas...-dice- ¿Sabemos... cuándo llegará? -No han dicho nada. Y, tras unos segundos de silencio en los que el Señor ha ladeado ligeramente el rostro para evitar el golpe de los rayos del sol sobre sus ojos, añade: -Debe aguantar, señor, ya sabe que si deja de mirar... -Gracias, Hylas -le interrumpe- Puedes retirarte. Cuando el Señor se queda solo, se dirige hacia el rincón más oscuro de la sala. Se sienta en un taburete giratorio, saca un espejito del bolsillo interior de la americana y se lo acerca al rostro: sus ojos están hinchados y enrojecidos como nunca antes y sus párpados apenas se sostienen y caen, por los lados de su cara, hacia abajo, dibujandouna expresión de tristeza perpetua. “No aguantaré mucho más”, se dice y mi ra el calendario de piedra que tiene delante, junto a uno de los ventanales oscuros. “Más de mil años percibiendo el mundo, mirándolo todo... Demasiado”, se dice en un suspiro y retirando la mirada de la piedra que le trajeron de Mesopotamia. Deja el espejito sobre una mesita que hay a su derecha, sobre la que reposa la foto de su hijo, y destapa el botecito de colirio; inclina la cabeza hacia atrás y deja caer en su ojo derecho varias gotas del líquido que le alivian momentáneamente; repite con el ojo izquierdo y cuando acaba esta operación que siempre le da ganas de cerrar los ojos, recuerda la frase que le dijo su predecesor: "Si dejas de mirar, si cierras los ojos un segundo, será el fin. Porque esse est percipi”. Al cabo de unos días, el Señor estaba mirando el mundo, con una conjuntivitis atroz. Y es que al final, todos los que se encargan de la tarea de percibir el mundo, tienen serios problemas de visión. Algunos ven en este hecho el origen de los males del mundo: “Si lo miran mal, es como si le echaran mal de ojo”, dicen. La cuestión es que el Señor estaba observando lo que ocurría a años luz de su observatorio cuando escuchó una corrediza por el pasillo. De repente, entró Hylas y, con la respiración entrecortada, dijo: -Ha llegado el sustituto, pero... El Señor se levantó como movido por un resorte: -Que pase. -Pero, señor... El Señor golpeó el aire con su mano para hacerle callar. Se oyeron unos golpecitos, tac, tac, tac, y a continuación entró aquel joven, con un bastoncillo blanco agitando el aire de manera sincopada por delante de sus piernas. -Pero... -No se preocupe- le dijo el chico deteniéndose en medio de la sala- Ahora viene Otto. -Ah, Otto- repitió el Señor con un suspiro de alivio. Hylas, que estaba a su izquierda, intervino: -Me temo, señor que Otto... es un perro.
Tengo que cambiar cosas para que Mara Palés pueda conectarse cada día a este blog.
No tiene adsl y ni siquiera cuenta con una conexión telefónica que le funcione en su estudio y conectarse en el ordenador de su compañera no es práctico, porque va muy, muuuuuuy lento.
Así que antes de seguir de forma regular con la disciplina diaria de este blog:
Primero: Ha de colocarse una conexión en su estudio
Segundo: Tiene que contratar adsl.
Tercero: Tiene que decidir si lo sigue escribiendo en tercera persona o cambia a la primera. O, tal vez, opte por la alternancia.
Hasta que no haya cumplido con estos requisitros robará tiempo y espacio en ordenadores ajenos y rápidos para poder ir escribiendo cositas en “Cualquier cosa”.
Mientras tanto, os deja un par de haikus del maestro Basho, uno de sus preferidos, para intentar detener el tiempo:
Un viejo estanque.
Se zambulle una rana:
ruido del agua.
Serenidad.
Se incrustan en las rocas
chirríos de chicharras.